Las motos de la fábrica de Hinckley empezaron a ganar su fama a mediados del siglo XX no solo por su carácter único y atractivo diseño, que llevaba a las estrellas del cine y la música a confiar en ellas, sino también por su enorme fiabilidad y prestaciones. Motoristas de todo tipo con necesidades de conducción diferentes empezaron a modificar sus Triumph para hacerlas más ligeras y potentes, como en el mundo Cafe Racer; con mayor personalidad y estabilidad como el estilo Bobber; incluso más resistentes y adaptadas para la conducción off road en las carreras del desierto, dando lugar al «scrambling».
El pasado mes de septiembre se celebró la tercera edición del Oldies but Goldies. Un escenario perfecto para que el proyecto
conjunto entre el concesionario Triumph Madrid y Diego Grande, piloto de supermotard, se vistiese de gala. Triumph no sólo presentó su gama de modelos Modern Classics, sino que también hizo gozar al público asistente con una moto que atraía todas las miradas y que además respondía a las exigentes necesidades de una disciplina como el flat track.
La preparación, que toma como base la actual Street Scrambler de Triumph, es el resultado del trabajo conjunto entre el concesionario oficial de Madrid, grandes conocedores de la moto en lo referente a mecánica, puesta a punto del motor,
accesorios originales y pintura; y el piloto especialista en suspensiones y demás necesidades específicas para la modalidad.
Los pormenores de la Street Scrambler Dirt
Aunque la moto ha sido concebida para los circuitos de flat track, hay que destacar que no ha sido necesario modificar un apartado tan importante como es el del motor respecto al modelo original. La Triumph Street Scrambler de serie cuenta con un par motor y potencia máxima más que suficiente, así como una caja de cambios perfecta para disfrutar y divertirse.
En este sentido sólo se ha cambiado el silencioso de fábrica, instalando en su lugar el escape Vance & Hines presente en el catálogo de accesorios originales de Triumph. Como se trata de una preparación con ADN de carreras, se ha eliminado el dBkiller y reprogramado la ECU para aprovechar el potencial del escape más abierto y el extra de vueltas que le aporta. En el apartado de la electrónica, se han anulado de forma permanente tanto el ABS como el control de tracción, incluidos de serie en el modelo original como desconectables.
En lo referente a la parte ciclo cabe mencionar que la Street Scrambler Dirt ha sido equipada con nuevos amortiguadores traseros FOX multiregulables también procedentes del catálogo de Triumph. Delante, la horquilla de serie con unos muelles más duros evita que la moto se hunda demasiado a la entrada de las curvas y ofrece una mayor sensibilidad.
Tras prescindir del freno delantero, el manillar se ha cambiado por un Fat Bar de motocross acoplado tanto a las torretas como a la tija de origen. Las estriberas también se han reposicionado pensando en el uso en circuitos ovalados, teniendo muy en
cuenta la altura de la palanca de cambios para permitir accionarla con comodidad incluso con la protección de hierro de la bota de flat track.
Por último, se han eliminado todos los elementos no imprescindibles, como los guardabarros y el portamatrículas, además de simplificar el sistema eléctrico renunciando a los faros, intermitentes, claxon, etc. Las llantas de radios siguen siendo las de origen pero con neumáticos específicos para dirt track.
En el caso de la Street Scrambler que ha servido de base para esta “Dirt”, la filial española de la fábrica de Hinckley se lo pone aún más fácil a aquellos que deseen preparar una moto única y original, ya que esta bicilíndrica de 900cc se beneficia de una promoción vigente hasta el 31 de
octubre por la cual se aplica un descuento de 1.500 euros sobre el precio de tarifa al financiar la compra a través del programa TRISTAR.
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