
El sector de la moto y los vehículos ligeros ha recuperado el nivel previo a la pandemia. En 2022 se matricularon un total de 202.293 vehículos, un 4,6% más que en 2021.
A pesar de las dificultados en el suministro de componentes y en la logística de vehículos o los problemas derivados de la guerra de Ucrania, los factores positivos como el incremento de uso de las dos ruedas motorizadas en la nueva movilidad han permitido este crecimiento.
La representatividad de la moto y los vehículos ligeros en la automoción española creció un año más, situándose en el 17,3%.
Las motocicletas, el principal mercado, registraron en 2022 un crecimiento del 6,3%. Las matriculaciones de triciclos, microcoches y ATV/Quads, también mostraron números positivos, con incrementos de 9,1%, 5,5%, y 2,4% respectivamente. En el otro lado de la balanza se encuentran los ciclomotores, que cerraron el año con una caída del 11,5%.

Las comunidades de Baleares y Canarias registraron los aumentos más significativos y Madrid creció un 4,2%.
Actualmente se matriculan 2,3 motos de segundamano por cada moto nueva, contribuyendo esto al envejecimiento del parque de vehículos ligeros, que tiene como media 17 años de antigüedad.
Cabe destacar también el aumento significativo de las matriculaciones de flotas para el «sharing» que cada vez coge más fuerza en entornos urbanos, sobre todo en grandes capitales.

José María Riaño, secretario general de ANESDOR, ha explicado que “para el sector estos datos son muy positivos. Pero no hay que olvidar el enorme esfuerzo que han hecho las empresas durante el año para superar los contratiempos sin incrementar los precios”.
“Lo cierto es que cada vez más ciudadanos demandan vehículos ligeros, como motocicletas, triciclos o microcoches. La tendencia de los últimos años es evidente, tanto en los vehículos orientados a la movilidad urbana, como en los destinados al ocio y turismo”.
“La electrificación continúa avanzando y la cuota de penetración del vehículo eléctrico sigue siendo la más alta, situándose en el 8,5%”, según Riaño.
Durante la rueda de prensa se menciono el tradicional olvido de las administraciones hacia el sector de la moto como parte diferencial de los vehículos de transporte y la omisión de la moto a la hora de clasificar los vehículos por las etiquetas de DGT, sin etiqueta «cero» para las motos tras el esfuerzo de los fabricante para la adaptación de vehículos de dos ruedas a la EURO5.
En cuanto al 2023, Anesdor estima un crecimiento del mercado del vehículo ligero del 4,3% hasta las 210.000 unidades matriculadas, si bien el comportamiento de la economía es incierto debido a la inflación, el mantenimiento de los problemas de suministros de componentes electrónicos, el aumento de los tipos de interés, etc.

La electrificación del mercado del vehículo ligero avanza a grandes pasos en el entorno urbano debido, entre otras causas, por el aumento del «motosharing» y los «vehículos delivery». Esto se agrava durante 2023 por donde más de 149 municipios con más de 50.000 habitantes pondrán en practica las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
La industria nacional ha cobrado protagonismo en el desarrollo de vehículos eléctricos ligeros, con la aparición de marcas punteras, una oportunidad que no se debería dejar escapar, dando apoyo al sector, según ANESDOR.
Cabe mencionar también el descenso de la siniestralidad en el sector en un 12%, con 35 defunciones menos que en 2021, con un total de 251.
Entre los proyectos mencionados para 2023 se encuentra la organización del Congreso Internacional de Seguridad Vial.
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